baas.png
Bayushi Itaru desmontó lentamente de su caballo, tendiéndole las riendas a uno de sus subordinados. Se aseguró que su daisho estuviera bien ajustado en su obi, y su armadura impecable antes de acercarse lentamente a su adversario. Después de todo, seria descortés encarar a una Grulla sin lucir lo mejor posible.
“Doji Ayumi-san” dijo mientras se inclinaba, ofreciendo a su contraparte el respeto que se había ganado en el campo de batalla. “Que gloriosa mañana. Confío en las fortunas que te encuentras bien este día”
“Bayushi Itaru-san” respondió ella, inclinándose exactamente de la misma manera. Su blanca y suelta cabellera contrastaba con negra trenza de Bayushi. “Me encuentro bastante bien, muchas gracias. ¿No somos acaso afortunados de encontrarnos en tan estimada compañía, y en una de las tierras más hermosas del Imperio?”
“En efecto,” Itaru respondió con un ligero asentimiento. Mirando a su alrededor, se encontró genuinamente de acuerdo con la breve y cortés charla. Desde donde se encontraba podía ver mucho del valle de Naishou, sus planicies salpicadas con pequeñas villas, la sombra verde y oscura del bosque de Kawa en el horizonte, y la tenue sombra gris de las montañas Taru más allá. Sería una hermosa escena… de no ser por las tropas formadas tras él, y el ejército Grulla frente a él. Por supuesto, incluso aquello era una gloriosa muestra de la fuerza del Imperio.
Una lástima que pronto tuviese que acabar.
“¿Estás listo?” preguntó Ayumi, asumiendo su postura de duelo. Los soldados tensamente se reunieron alrededor, sus ojos alertas ante cualquier transgresión a las reglas del duelo.
“Siempre,” respondió Itaru. Pero mientras vaciaba su mente y preparaba su propia posición, algo en la distancia capturó su atención. Un solitario samurái, sosteniendo por sobre el un estandarte marrón y dorado, había aparecido en el camino que baja desde las montañas.
Ayumi lo notó también, y relajó su postura solo lo suficiente para observar al hombre.
“León,” dijo ella. “Al parecer ellos también vienen a reclamar la provincia de Naishou para su clan”
“No estoy tan seguro,” respondió Itaru. “Mira el mon al final del estandarte”.
Ayumi entrecerró los ojos un momento, luego estos se abrieron de la sorpresa. “¿Los Miya?, ¿Qué están haciendo ellos aquí… y junto al León?”
Itaru se volvió hacia ella. “Cualquiera sea la razón, me atrevería a decir que nuestro duelo a muerte debe ser reprogramado. ¿Estás de acuerdo?”
“Sí,” dijo ella escuetamente mientras movilizaba sus tropas en retirada. “Una lástima. Pretendía que todo este asunto acabara. De una forma u otra.”
“El mundo muere cada día”. Dijo Itaru ocultando una sonrisa tras su máscara. “Mañana, un nuevo mundo nacerá.”
Tropas del León empezaron a aparecer a través del paso de la montaña, siguiendo al portador de su estandarte. Itaru se imaginó a toda la provincia conteniendo el aliento, sin saber los nuevos cambios que el viento había traído a las codiciadas tierras.

asdsa.png

秘密の谷 --Himitsu no tani

Acratar  90d08cc5ed1d855bee496fef620b4809bd14a2c37fc3bfa94b pimgpsh fullsize distr  2 Ngagn Vovochka Fomtilgi Veliard